
Con el solo fin de mantener a su familia, el hombre labraba la tierra, abriendo surcos con el arado simple tirado por caballos, y sembrando no solo las semillas, sino también la esperanza en las cosechas que meses después debían recoger.
Los granos para sembrar se compraban en los negocios de "Ramos Generales". En nuestra colonia , el de la familia Antuña y posteriormente de la familia Mirkin, donde los campesinos abonaban la semilla luego de recoger la cosecha.

Esta plaga perduró hasta alrededor del año 1950.
Para exterminarlas se esperaba el amanecer, en el que se asentaban sobre las plantas, y entonces se fumigaban, luego ya muertas se las enterraba en grandes fosas cavadas para tal fin.

Nuestros campos lucían florescientes espigas de maíz y también las espigas color del sol despertaban al progreso.
El maíz se almacenaba en TROJAS, de donde se retiraba para utilizarlo a medida que se necesitaba. Todas las familias acompañadas de changarines juntaban con sus maletas ceñidas a la cintura y con deschaladores, descubriendo esos primeros granos que mas tarde harían grande y próspero a nuestro pueblo.
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