Para todos "EL RÉNE"
Y sí, con acento en la primera E porque así lo llaman todos con el cariño que supo ganar a través de su buen accionar y su apertura...
Su vida fue y es muy especial...
Por lo que leerán en este relato y por aquello que quedará guardado con el respeto que él merece...
Nació y vivió con sus padres y hermanas en el campo, ayudando, trabajando a la par de ellos como todos los chicos de aquella época, caminando los campos, arriando animales,...

Su lugar se encontraba cerca del Río Salado, era aquél campo donde hoy existen “LOS PRÉSTAMOS”.

A él le gustaba experimentar con el hierro, armaba elementos. Trabajaba dentro de la pequeña herrería que tenía su padre para realizar los arreglos de las herramientas del campo.
Cuenta que a los 14 años se armó su propio torno a pedales utilizando elementos de una máquina de coser.
Luego confeccionó el caballito que muestra la foto, un juguete muy llamativo para esa época.
Con su tornito le dio forma a las piezas de madera y complementó con partes de hierro. Le agregó la máquina de un reloj despertador a cuerdas y logró que el movimiento de hamaca y avance a la vez.
Le tomé fotos y no pudimos verlo funcionar ya que la cuerda está cortada, René dice que en estos días lo volverá a arreglar porque a los niños que visitan la casa les encanta jugar con su caballito.
A los 18 años tuvo su primera moto, también la primera en nuestro pueblo por lo que llamó la atención de todos los conocidos. Era marca BSA. Relata y se sonríe contando que al cruzarse con carruajes en los caminos los caballos se asustaban por el ruido.
Eso a veces provocaba el enojo de otros campesinos.
Años más tarde cambió la BSA por una SERTUM.
Luego llegó la época de la obligación.
El Servicio Militar requirió su presencia y de allí esta foto, junto a un compañero en la costanera de Santa Fe donde se observa como fondo el puente colgante.
Claro! En la misma no podía faltar una moto...

En estos años conoció a Erminda que vivía al otro lado del río, una joven que despertó el amor de René y pronto llegó el casamiento. De esta unión nació su único hijo Oscar.Sus ideas volaban hacia lo que representaba el sueño de su vida… Trabajar de lleno con los hierros...
Así fue que años después se mudó con su familia al pueblo e instaló un pequeño taller. Allí brindaba servicios de tornería y más adelante de soldadura.
Su fuerza creadora, sus hábitos de trabajo duro se impusieron, y la empresita comenzó a andar...
Su bondad lo convertía en una persona muy especial. A él no le importaba si sus arreglos no eran del todo prolijos, pero sí se aseguraba que quedara lo suficientemente fuerte para que el cliente estuviera conforme y no se rompiera nunca más.
Es por esta característica que David Müller creó una caricatura que lo representa ante todos los pobladores, con la inscripción "No queda lindo pero quedí fuerte"Sus palabras “me lo pagas cuando puedas” eran escuchadas con mucha frecuencia...
Su casa siempre reunía a muchos chicos por la gran apertura que brindaban junto a Erminda. Su carácter recto mezclado con la picardía tejieron a los largo de los años, numerosas anécdotas que despierten risas en quienes las escuchan.
Una de ellas: Como eran de los pocos que tenían televisor en su casa, todos los amiguitos de Oscar su hijo, se llegaban a ver los dibujitos, pero antes de encenderles el televisor los hacía picar ladrillos con el martillo, porque sostenía que había que ganarse el derecho...
En su taller, mientras él trabajaba, Erminda ofrecía mates a todos los presentes lo que creó siempre un ambiente de camaradería entre los visitantes.
En el año 1970 tuvo la idea de armar una casa rodante para salir a conocer el país con su familia. Visitó exposiciones y conversaba muy interesado con los comerciantes que las vendían averiguando a la vez todo lo necesario para aplicar en su obra.

Así quedó lista y su primer viaje fue en el año 1973 a las Cataratas con su Jeep modelo 1960. Comenta que hacía de albergue de hasta siete personas.

Una actividad importante fue ser el tesorero de la Iglesia Evangélica de Santo Domingo durante 30 años, poniendo todo de sí en forma desinteresada.
Por ello recibió un reconocimiento de esta comunidad.
En oportunidad del festejo de los 115 años trabajó junto a su hijo y empleados restaurando herramientas antiguas para la exposición.
Lo vemos en la foto acompañado de "su plantel". La empresa está a cargo de su hijo hoy día y es una importante Metalúrgica de la zona.

En el año 2006 Erminda y René festejaron sus bodas de oro rodeados del cariño de su hermosa familia compuesta hoy día por dos nietos y un bisnieto y de cantidad de amigos.
En la foto junto a Hermes, su hermana.

Hace unos meses, Erminda dejó este mundo y eso afectó mucho a su compañero de tantos años. Pero sigue luchando... Sus recuerdos son ricos, su relato es claro y su sonrisa es amplia cuando habla de las picardías compartidas...
Podría escribir horas, pero ya plasmé lo más importante para transmitir su grandeza...
Quiero terminar esta publicación con las palabras que el Pastor Wagner utilizó para definir el hogar de los Beutel, palabras que a mi sentir, son inmensamente acertadas:
“Qué casa grande la de Erminda y René!!! No por el lugar físico, sino por la capacidad de ensanchar el espacio para cobijar, para refugiar y agasajar... esa capacidad de sentir profundo interés por la gente y hacerla sentir querida... una capacidad sana y desprovista de segundos intereses o de letra chica...
La grandeza de Erminda y René, un equipo de más de 50 años, esa grandeza que frente a las inclemencias humanas brinda un oasis de descanso y abrigo, es la grandeza que deriva de pensar el bien, y sobre todo, el bien para los demás. Esto representa una herencia viva que perdura a través de las sequías, de las inundaciones... Representa la verdadera CALIDAD HUMANA”







































